por

Patrimonio

Ortega&Munilla

Andrés Ortega y David Munilla

H (3)

Material para liberar Espolón Masai en s primera repetición. Siempre fui de Boreal

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Uno de los diedros de Espolón Masai

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Ana León. Julio 1991. Musas Inquietantes. Primer 8a femenino hispano

Con el paso del tiempo, ciertos hechos, elementos, decisiones, lugares…pasan a formar parte del patrimonio de algo o de alguien. Me encanta esa palabra. Para mi refleja el devenir del tiempo con carácter positivo sobre alguna cosa. No lo interpreto como el patrimonio económico que pueda acumularse. Siempre lo veo con un matiz cultural, con poso, con dirección hacia algo. De patrimonio va esto: Recuerdo la primera vez que doblé la mítica curva de la exigua carretera que conduce desde los Pantanos a El Chorro y en la que aparece el murallón del Cerro Cristo. Iba en compañía de alguien que supo inculcarme qué era la escalada. No la montaña, sino la escalada. Yo era un chaval al que la escalada me había abducido y quería ver algo más que las pocas paredes que había escalado en Cádiz, mi lugar de residencia por aquel entonces. La visión de las paredes del Chorro fue sobre cogedora, además del mareo que llevaba tras acompañar desde mi posición de copiloto del R7 a cada una de  las malditas curvas . Digamos que entre eso, la emoción y un viaje que duraba casi tres horas, la llegada a cualquier lugar bien podría haber sido maravillosa con tal de parar de una vez. Sin embargo aquellos paños de roca, el desfiladero, el caminito del Rey…y luego el colofón de hacer una gran ruta ( no había muchas vías y en aquélla ocasión hacíamos por vez primera “Espolón Masai”) fueron más que suficiente para calar hondo. Durante mucho años El Chorro fue para mí y mi generación un lugar de culto. Allí conocimos, descubrimos y experimentamos muchas cosas. Luego vino la época de viajar, de comparar y hasta de rebajar el mito y abandonarlo. Es normal son las fases de la vida. En todo ese paso del tiempo El Chorro pasó de su infancia a su juventud, hasta hacerse anciano, sabio, duradero. Es una gran zona de escalada y se elevó a lo que sería uno de los patrimonios rocosos de España. Allí se movió parte de la Historia de la escalada de nuestro país y ni que decir tiene de Andalucía. Como he dicho por allí andaba, escalaba y fotografiaba lo que se me antojaba. Elaboraba lo que hoy es la crónica de un destino que se ha hecho internacional gracias a la escalada. Un Patrimonio que en otros sitios querrían, valorarían y del que seguro sería todo un símbolo. Hoy parte de este patrimonio que eleva a la escalada en roca como deporte y modo de vida se queda en el camino ¿se borra de un plumazo? El delirio turístico del nuevo Caminito del rey- algo que me parece fantástico- hace que parte de las vías que surcan las paredes superiores del cañón por el que transita esta elevada pasarela queden prohibidas a la escalada. A priori la decisión no te parece descabellada, desacertada o simplemente piensas que tampoco es que se pierda gran cosa a tenor de que muchas de las vías que tenían como punto de partida la anciana y derruida pasarela, ya no se hacían. Sin embargo cuando tienes un momento de quietud visual de memoria, un súbito abrir de ojos y un pensamiento te asaltan, seguido de una mueca de desaprobación. Hace 23 años que Ana León conseguía en 1991 el primer 8a femenino en España. Lo hizo escalando una preciosa vía de placa de unos 25 metros, que se alza en el denominado sector “el recodo”. El recodo no es otra cosa que uno d elos requiebros estéticos y elegantes que hace el “Caminito del Rey” a su paso por el espectacular recorrido que brinda en su primer tramo del desfiladero malagueño. La estética de aquella vía me enamoró desde que hice estas fotos y unos años después la escalé como un coleccionista de tesoros. No era ya por el grado, sino por lo que había visto y sentido. Desde esta posición y con ese recuerdo, recuerdo que fue el lugar que elegí para inmortalizar  a Bernabé Fernández en su punto rojo a Harakiri 8c, otra  de las insignias que se quedan en el camino de un camino que sirvió para construir las bases de un deporte

Bernabé Fernández y Juan Manuel García sentados en la antigua baranda del Caminito del rey con su particular liza de conseguir el primer octavo en El Chorro. En la apuesta estaba Aixa Matinae por parte de Bernabé y Lourdes por parte de Juanma “el iguana”. La liza la ganó Juan Manuel García, quien en 1986 se había apuntado el primer octavo hispano. La hoy mítica “Lourdes” un octavo impresionante para la época dorada de las placas, llegaba con una innovadora concepción de la escalada y de lo que serian a la postre las vías de hoy en día.
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