Historias de fotógrafos

Este oficio se está convirtiendo en una merienda de negros y muchas veces los negros somos nosotros, los periodistas, los reporteros, los fotógrafos…La revista decana de la montaña y la escalada italiana: ALP presenta suspensión de pagos y se va al cierre. El asunto tendría como siempre su lado sentimental y de recuerdo para quienes como yo han colaborado con esta publicación desde hace años y bastaría una mueca con chasquido para al mencionarla lamentar que no continúe en el panorama editorial, pero la cosa va a mas cuando en la despedida se encuentra un reportaje tuyo que probablemente nunca cobrarás. La cosa esta como para ponerse en manos de tribunales. En fin otro pufo de esos que el papel, es papel mojado. Ahí van un par de portadas de las 10 que coseché en mis años de colaboraciones y el último reportaje mío con el que la revista decía adiós. Ojalá que la idea de los trabajadores de buscar otra editorial para seguir con la revista sea algo más que un sueño. Avanti!

La foto que ilustra la entrada no es más que el reflejo de la muerte en la vida y aunque la cosa va de defunciones no tiene nada que ver con los tifosi. La realicé la semana pasada en Tarifa. Y tiene su pequeña historia, la verdad, aun sin completar. Mientras esperaba metido en el coche a merced de un temporal que azotaba la costa y hacía incomodo el esperar fuera un atardecer que se antojaba soso, vi que unos windsurfistas hacían unas pasadas cerca de unas rompientes, así que decidí acercarme para hacer algo más que escuchar la radio. Un fotógrafo les aleccionaba para dar las pasadas cerca de la orilla de arena, pero a mí me gustaba la foto con las montañas de la costa de fondo, así que me fui hacia el otro lateral, justo donde un espigón de roca me cubría también del viento. Creo que en realidad me fui para allá para quitarme del viento que estaba fuerte, fuerte. Había unos niños jugando entre las rocas. Me llamó la atención las barbas verdes fluo de las algas que tenían en los palos con los que jugaban y enseguida distinguí que algunas rocas fuera del alcance de la marea lucían este precioso manto. En seguida pensé, buen sitio para esperar a ver si la tarde trae colores. Me centré en los windsurfistas, pero poco a poco les fui perdiendo el interés ya que no saltaban donde yo hubiera querido. Me senté parapetado del viento y empecé a echar un ojo a las rocas recubiertas de musgo y botellas y cuerdas y plásticos y sedales. Qué pena. Los niños revoloteaban jugando, hurgando con sus palos entre algunas otras rocas. De repente vi lo que segundos antes pensaba que era un plástico: ¡una estrella de mar! Los niños jugaban con ella y me hice entender -eran nórdicos- para que me la dejaran ver. Olía muy mal y estaba descompuesta por una parte. En milésimas de segundos vi la foto y les dije que me la prestaran para hacerle unas fotos. Las composiciones empezaron a rodar por mi cabeza…necesitaba el trípode, una luz. Fui al coche  y cuando regresé los niños se iban. “Verás que estos se han llevado la estrella” pensé. La estrella estaba donde la habíamos colocado. En 10 minutos el sol se escondería y la marea andaba subiendo. No había mucho tiempo para andar con indecisiones, de modo que venga a arriesgarse. De aquella pantalla de nubes que cerraban el cielo plomizo se abrió un ojo y la luz del ocaso me puso nervioso, pues las olas salpicaban lo justo para llenar los filtros de gotitas y luego también movían la estrella. El paño ya estaba húmedo de tanto limpiar. Cambié el trípode y guarrazo. Casi se me cae todo al agua. Otra más y todo acabó en segundos, la luz se fue, una ola se llevó a la estrella y yo me fui mojado y contento. Ahora me resta saber qué estrella de mar es para añadir algo más a la información de la foto.

Foto realizada con frontal de LEDS Petzl Ultra en el proyecto “pon luz a tus fotos”, que desarrolla las nuevas técnicas  de iluminación con este tipo de lámparas. Mi agradecimiento a Vertical sport por la cesión del material.

COPIA, TRABAJA Y CREA

Antes de que llegue el calor definitivo y “arrase” con todo el paisaje que nos está brindando la primavera tras las abundantes lluvias y nevadas, he hecho algunas salidas para hacer algunas de esas fotos pendientes: unas las que uno piensa, otras las que uno diseña y por último y quizá las mejores, las que se presentan sin previo aviso. Con esa luz fantástica e irrepetible, a la que uno debe estar alerta y preparado. Por cierto que hay gente que me pregunta que cómo se está preparado para esas ocasiones. No quiere decir que tengas la cámara colgada al cuello, que vale, es un buen comienzo y más para los ligeramente perezosos o lentos. A lo que me refiero con estar preparado es que hayas hecho los deberes antes. En ocasiones la luz, el momento clave para tirar la foto, se presenta sin previo aviso y lo que dista de una buena toma a una genial o a una mediocre es nada, algo inapreciable pero concreto. Es tiempo y es decisión, ejecución. Es el momento en el que uno debe tener capacidad de reacción porque debe saber qué resultado va a tener en esa toma. Y cómo lo sabe, pues sencillo. El único modo es porque lo ha ensayado previamente. No quiero decir que ante esa imagen, ante esa luz lo haya podido hacer previamente, pero sí me refiero a que si uno ha hecho ejercicios de composición, de captación de luces, de medición en otras situaciones, debe tener un pequeño colchón de reacción. Esa es la clave. He tenido muchos alumnos de mis talleres que venían con sus moldes ya hechos. Es complicado cuando una persona ha aprendido un método hacerla cambiar, pues su flujo de trabajo es cómodo, se ha amoldado a hacerlo así. Recuerdo varios casos de ser buenos fotógrafos, de tener resultados, pero su capacidad de reacción no estaba incentivada. Necesitaban salirse de su zona de confort, de lo que ellos dominaban. Hasta podían huir de una toma concreta, pues no se sentían cómodos haciéndola. También recuerdo varios casos cuando en un taller de fotografía de paisaje me pongo a explicar el trabajo con flashes. Me encanta escuchar “no es que a mí la foto con flash…” Ese es el primer síntoma para identificarse con que uno no domina algo y que le va a costar romper la barrera de querer aprender. La otra salida se presenta cuando tras la explicación de la consabida fórmula para emplear flashes de relleno en M “yo mejor hago la foto, la veo y corrijo. Me complico menos” Claro, quizá yo también lo haga alguna vez, sobre todo si estoy cansado, pero al menos tengo la seguridad de que he entrenado en muchas situaciones y con diferentes luces qué y cómo debo hacerlo de rápido para que el resultado sea óptimo. Copiar, ejercitar, diseñar, ese es el entrenamiento. Uno copia al principio. No es malo es el previo paso a poder pasar a los ejercicios. Para aprender a hacer la “o” necesitamos verla. Después la comenzaremos a hacer cómo queramos y cuando llevemos tiempo desarrollando esas prácticas podremos pasar a diseñar, a pensar en otro tipo de ideas. Hay que ver cuánto nos cuesta esto.

No me preguntes qué cámara me compro, no me preguntes qué objetivo me compro, pregúntate qué fotos vas a hacer. No compares tu equipo, compara tus fotos. Una cámara cualquiera (controles manuales) puede hacer la misma foto que una tope de gama. Es cierto que habrá matices. Matices de ámbito profesional, pero la idea, el encuadre, la luz serán prácticamente idénticos. No hace falta un equipo caro para disfrutar de la fotografía. Por invertir más en variedad de objetivos no vamos a mejorar nuestro resultado básico.

LA FOTO DEL MOVIL

Ayer mi amigo Luis Alfonso, un escalador de aúpa y apasionado por la fotografía-si no fuera tan fanático de la roca, lo sería de la cámara- me mandó una foto hecha con su móvil, diciéndome “mira donde estoy”. La imagen era en blanco y negro, muy contrastada- a mi gusto- mostrando un blanco puro en el centenar de nubes hechas jirones en un cielo negro denso que coronaba una elevación al fondo del encuadre. Era la típica toma de angular, equilibrada y llena de profundidad. En ese momento no pensé “¿dónde está Luís?” sino que miré rápidamente al cielo que tenía frente a mi ventana. Me puse alerta de lo que se podría hacer en los próximos 15 o 30 minutos. La foto despertó rápidamente el instinto del fotógrafo aletargado por un día de tormenta y de otros quehaceres. Una vez más analicé lo importante que es estar sometido a los designios de la imaginación y la elucubración para crear, para no dormirse en los laureles. Una vez más corroboré que la inspiración llega por más canales de los puramente esotéricos y una vez más recordé todas aquellas ocasiones que la cámara no me acompañaba, que la había dejado como un lastre que había podido conmigo o que simplemente estaba haciendo otra cosa y no la llevaba en ese momento que uno ve la foto. ¡Cuántas veces he imaginado que me sometería a una operación para colocarme un cyber ojo-camara que con el sólo hecho de giñar capturara aquello que pasara por delante de mí!

Otro amigo me mando esta foto “retro” con dos de mi cuerpos preferidos “reposando” tras bajar del trekking del Auyan Tepui en Venezuela. Él hizo la foto con la mariposa, yo no. Quizá yo estaba satisfecho con lo que había fotografiado en el conjunto, pero lo que está claro es que uno no se puede dormir en los laureles.

Auyan tepui al amanecer y yo (sin canas) fotografiado en la cima a escasos metros del busto de Simón Bolívar.

Comienza mayo, de modo que os dejo un par de fondos de calendario de fondo de pantalla para el ordenador. Hoy probablemente haga una foto.

AGUA, FOTO Y MAS

Es muy positivo salir de la aparente comodidad de lo que uno domina para aprender en otros campos y sacar conclusiones de aspectos en los que uno debe mejorar. Siempre he mantenido que la fotografía tiene sus especialidades y cada una de ellas posee sutiles toques que la diferencian, la alejan o la acercan a las otras. Con la temporada de lluvias que parece acabamos de concluir he podido ponerme a otras faenas. Casi obligado, pues la montaña estaba un poquito empapada para andar por ahí con la cámara pillando resfriados. No yo, sino los equipos, que ya los tengo acatarraditos con tanta fotito húmeda.

También y mientras dure el efecto de agua acumulada he podido aprovechar para hacer algunas fotos en zonas en las que normalmente el agua no se presenta de este modo. Con las fotos de senderismo, pues no hubo mucho problema. Respecto a las de escalada: pude convencer a una amiga para que se la jugara un poquito en un bloque con colchoneta mojada. Lo que en un principio parece fácil-lo que uno tiene en mente- con el agua bajando fuerte como venía, nos complicó todo bastante: cruzar el arroyo, encontrar una mini isla para situarme yo con el trípode, colocar los flashes correctamente… El resultado fue un pie mojado, dos pilas al agua, y las consabidas Mcgiveradas : piedras haciendo de contrapeso en los trípodes de los flashes, una cinta tensando otro flash para que no se fuera al patio… Todo merece la pena cuando uno recoge y está contento con el resultado.

En el surf pasamos de puntillas. El temporal daba enormes olas y mi idea de conseguir planos con ojo de pez metido en faena se disiparon cuando después de tardar más de veinte minutos en situarme en el pico, una serie de cuatro murallas me arrollaron, teniendo que poner proa a la orilla. Antes ya había luchado lo indecible por hacer el pato en cada ola, mientras la cámara, en su caja estanca, me hacía de bolla, tirándome para arriba con una fuerza descomunal y avisándome que las cintas también se rompen. Monté pues el 300 mm con un triplicador, ya que la acción se desarrollaba bastante adentro. Puestos a mal- un 900 mm conseguido con un 3x funciona bien en condiciones de luz optimas- se coló la brumita que presagiaba lo peor. Lo único que uno no pierde la esperanza y justo cuando sólo había tres surfers en el agua y fuera de mi ángulo, y yo me dedicaba a decirle adiós al astro rey con unas fotitos, click!!! se me cruza uno. No tengo la cámara configurada para que me muestre las imágenes -odio ver las fotos para hacer un ensayo-error- de modo que nervioso busqué el botón para ver si había pillado el salto. Qué suerte tienes. Ala tira para casa que hoy has cumplido.

SUR DEL SUR

Que ¿cómo está el sur? Siempre que voy a Marruecos, al sur de este maravilloso país, pienso en la comparación con años anteriores, pienso en si realmente el país cambia. Se lo cuento a mis amigos viajeros. Este año he repetido el Taller de fotografía Colores del Sáhara con más amigos viajeros y fotógrafos, lo que implica dar una buena vuelta por diferentes paisajes y regiones de Marruecos, llegando a las arenas del desierto y fotografiando todo lo que se puede. Cada año veo cambios, no sólo climáticos, que también afectan por estas latitudes: menos nieve, más calor, sino también los de la población, los del sentir del país. En realidad el pobre es igual de pobre o más, pues los tiempos avanzan pero el estado económico se queda anclado y sin futuro. Hay aldeas perdidas en las mesetas del Atlas que te dan la dimensión de dónde se sitúa el país. Nosotros llegamos, desembarcamos, sacamos nuestras cámaras y lo achicharramos todo. Cada año me cuesta más hacer esas incursiones, enseñar cómo se retrata sin piedad una realidad tangible. Siempre pienso qué les quedará tras nuestra visita. Es un modo de sentirme culpable por la fotografía que hago. Luego giras la cámara a las montañas, al desierto, a cualquier rincón del increíble paisaje que ofrece el país y eso te hace olvidar y respirar satisfecho.

Os dejo unas imágenes del periplo de este taller de fotografía y un par de fondos de pantalla-calendario del mes que hemos estrenado.

A RITMO

Uy que ya llega…digo la Semana Santa, la semana que al final el tiempo está regulín, regulan, la semana que es tiempo viajero por excelencia de muchos, hoy de los que pueden permitírselo; la semana que es muy buena para dedicarle algo a la foto: Hay nubes, buenas luces, tiempo mezclado, excepcionales atardeceres…los días son ya más largos. Pues adelante ¿no?

Yo como otros años oferto un taller de fotografía muy suculento en el que hay oportunidad de disfrutar de muchas cosas, a demás del propio viaje, que al ser en Marruecos ya es todo un disfrute. El taller se divide en dos partes, en las cuales nos centramos en la fotografía tanto de grandes escenarios como de retratar las costumbres y tipismo de un pueblo que tan cercano a nosotros tiene una cultura tan diferente y repleta de situaciones sociales y costumbres variadas y peculiares. Con este escenario los resultados a nivel de fotografía son enormes y muy variados. La otra parte del taller se desarrolla en las dunas, estando tres días metidos en el pequeño desierto a lomos de una caravana de camellos y pudiendo hacer fotos especiales.

Bueno, es una oportunidad para los que quieran desarrollar un poco su  estilo fotográfico, aprender o darse el gusto de emplear un viaje de vivencias para darse un buen chapuzón fotográfico en todos los sentidos.

Aún quedan unas plazas: www.alventus.com

 

En los previos y despidiendo esta borrasca que ha cruzado la península me pasé por algunas zonas de Andalucía para completar un reportaje que verá la luz en el próximo número de Desnivel. Lo hemos titulado la ruta de la placa, sí de la placa, no de la plata. Algo de fotos de escalada tenía que hacer para desentumecer…

calendarios marzo

Cita con el mes que irrumpe tormentoso en este año 2013. Una imagen de recuerdo de un reportaje de la Musara en sierra de Prades (Cataluña) y otra de una visita fugaz a Patagonia, con el imborrable icono de los cuernos del Paine en una noche suave y sin nubes.

Aquí, estampa del temporal que pasó por Andalucía entre el miercoles y jueves de la semana pasada y que dejó postalitas de muchos paisajes en los que la nieve no es algo usual.

APRENDER y DISFRUTAR FOTOGRAFIA

Finalizando febrero (22 a 24) impartiré un taller de FOTOGRAFIA DE PAISAJE, mezclando el escenario de costa con el de montaña. El lugar será el desconocido paisaje que brinda la costa del Estrecho de Gibraltar y los ocultos rincones del Parque Natural de los Alcornocales. Nos moveremos por uno de los espacios protegidos más meridionales de toda Europa, una autentica selva de bosques cerrados, en su mayoría de alcornoques, pero con rincones y bosquetes muy desconocidos, que mezclados con su orografía montañosa han sido para mí una escuela para la fotografía de paisaje durante muchos años. Si a ello se le añade algunos de los espectaculares rincones de la costa arenisca del Estrecho de Gibraltar estaremos ante una verdadera escuela fotográfica de luces y composiciones muy variadas: bosques nebulosos, laurisilvas, flischs de areniscas alveolares, arroyos con musgos fosforescentes…todo en un radio de acción muy estrecho, lo que nos hará conseguir una variedad de tomas buena.

 

El taller está dirigido a todos los aficionados que quieran aprender o perfeccionar las técnicas de la fotografía de naturaleza, habiendo hincapié en el manejo de la luz, la composición y la gestión del color. También se pasará revista al uso de la utilización de filtros ND como alternativa real a los trucajes de edición en clara huida a recursos de retoque.

Taller low cost para los tiempos que corren, que por 190 euros incluirá el alojamiento, cenas, desayunos y traslados por la zona.

Consúltalo e inscríbete en: www.osmundasur.es

Para no dejar coja la mesa, al fin de semana siguiente (02 al 03 de Marzo 2013) impartiré otro taller dedicado al REVELADO DIGITAL. Hoy por hoy, una herramienta más que básica para obtener buenos resultados tras una consecución correcta de imágenes.

No debemos olvidar que la captación de la imagen digital viene determinada por una sucesión de varios parámetros técnicos más allá de los analógicos (la luz como tal) que en algunas ocasiones son complicados de controlar, y que si no se accede a ellos de un modo aprendido ofrecen pobres resultados. El problema reside en gran parte debido a los procesos electrónicos que las cámaras digitales incorporan. La fotografía digital está en una evolución aún no depurada y en ocasiones para producir un resultado final las imágenes precisan de técnicas de edición digital. ¿Cuántas veces hemos capturado una imagen, satisfechos en el momento y nos hemos decepcionado al abrir un RAW? El curso abre la puerta a comprender el manejo de Photoshop a un nivel de edición digital. Desde el revelado RAW, planteado como negativo digital hasta llegar a las denominadas técnicas de perfección. El RAW y su rango dinámico, el control de la temperatura de color y sobre todo a dar viveza a las imágenes en ocasiones muy apagadas por los filtros incorporados en la tecnología de captación de las cámaras actuales. Se pasa revista al eterno problema del foco y falta de nitidez o afilado y sus consecuencias en la imagen global. Se presenta Photoshop como un laboratorio de revelado, alejado de los trucos y herramientas burdas. Se pone de manifiesto el trabajo por capas de control de imagen, haciendo hincapié en: Foco high, draw line, color selectivo, reserva por áreas, Hue, Falso HDR…En definitiva un modo nuevo de volver a echar un ojo a esas fotos que tenemos archivadas en carpetas y que en su día aparcamos. El taller está ligado a las grandes posibilidades que ofrece el revelado digital a la fotografía de fotos de paisajes de montaña (por su variedad compositiva y paisajística) y sus deportes (contenido de elementos humanos).

El taller partirá de la captura de una imagen común para poder trabajar en una dirección conjunta, así como la manipulación de fotografías que los alumnos aporten.

Muchos hallaran la respuesta a si toda foto debe ser intervenida desde RAW y cuál es su consecuencia. También daré pistas de cómo se preparan las fotos para ser publicadas en revistas y cómo crear un estilo de edición propio alejado de las modas.

El curso tendrá lugar en las instalaciones de www.tallerescasadelatorre.es en la sierra de Guadarrama (Madrid).

Calendario de febrero

Descargate un nuevo fondo de escritorio como calendario.

Elije entre los dos que te ofrezco.

 

 

 

 

 

 

 

 

Buen febrero!

Mira antes de hacer click

Las dos preguntas más habituales que me hacen los aficionados a la foto de escalada son que ¿cómo busco el ángulo bueno? que ¿cómo me sitúo? y para las fotos en general ¿cómo doy fuerza a las imágenes? La primera quizá tenga una fácil respuesta, pero la segunda tiene tantas variables que me es complicado responder y finalmente opto por responder con una pregunta o con varias. Estilo gallego. En realidad, tanto para la primera como para el resto de fotos, el ángulo bueno es algo más que un emplazamiento físico, ya que las variables en juego son las conjugaciones de óptica, ángulo, profundidad de campo, contraste, luz y el binomio escalador-vía. Está claro que son demasiadas cosas, pero en realidad cada una es una parte del proceso de aprendizaje  que un fotógrafo debe tener, y algo a lo que lamentablemente no se le presta atención. Por muy dura que sea la vía de escalada a fotografiar, el escalador bueno y la luz perfecta, la foto no está asegurada sino controlamos los parámetros básicos del arte fotográfico. De este tipo de fotos se ven infinidades de  ejemplos en webs, blogs y revistas. El vale todo es una de las premisas y así luce el pelo. También es la fuente de “inspiración” de todo el que quiere emular fotos similares y los patrones de error van saltando de unos a otros. Lo más común son los errores de composición, con una alta dosis de tomas demasiado “equilibradas” con escaladores que ocupan el centro del encuadre, “clavados” en el agarre, sin dinamismo, “colgados como jamones” sea la vía que sea. “No es que la vía es 8c+ o 9a y ahí tiene el paso o el reposo clave y no veas…”da lo mismo, si tienes que añadir esa explicación has fallado. Necesitas palabras para contar la historia y ésta debe contarse en el momento que hiciste click, no después.

Por qué no intentar prepararnos para evitar esto y así lograr mejores resultados, por qué no hacer otro tipo de fotos que nos entrenen. Practica en la calle, saca historias de una mirada y luego date cuenta cómo si aplicas eso a otras disciplinas de la foto puedes sacar más partido. En una vía sencilla y con un escalador de cualquier nivel puede haber más oportunidad de demostrar que la mirada ayuda a la composición. Es un modo de empezar. Los ojos son el espejo del alma y tú objetivo el imán que debe atraerlos. Haz que la foto de escalada sea algo más que un cuerpo colgado de chorreras o adherido a una placa. Primero practica en la calle. No hace falta que te vayas a un mercado de Etiopia, ni que veas el dolor de la guerra en los ojos de Snezana, la amable anciana serbia que ilustra esta entrada o la alerta en los ojos de una tuareg argelina al escuchar mis pasos o la sorpresa de la protagonista de una opera en China al salir de su camerino y encontrarse con mi cámara…cualquier rincón de tu ciudad es un maravilloso crisol de oportunidades. Descubre cuán importante es controlar todo alrededor del ser humano. Evidentemente para hacerlo bien vas a necesitar controlar más temas del proceso fotográfico. Te darás cuenta. Se critico y no dejes pasar por bueno aquello que es malo.

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